Futbolistas y publicidad: un filón de oro
La publicidad siempre ha estado íntimamente ligada al mundo de los deportes en general, y dentro de este al fútbol en particular. Mientras el primero se sirve del futbolista para lanzar sus productos al mercado, este hace lo propio con su imagen. Ambos sin duda, salen ganando.
Esta relación recíproca se ha visto aumentada - ¡y de qué forma! - con la llegada del nuevo milenio. Los grandes clubes que mueven miles de millones en publicidad parecen ver una solución mucho más rentable para sus bolsillos que la de jugar bien al fútbol. Pero esa es harina de otro costal. La cuestión es que no paran de desfilar por televisión caras conocidas en el mundo del fútbol.
Como prueba de ello tenemos al mismísimo Ronaldinho mostrándonos sus excelentes dotes como atleta recorriendo media Barcelona tras un bote de desodorante (que digo yo: ¿nadie le explicó a este chico que en el “super” de la esquina hay más?) pero yo le entiendo, la deformación profesional es lo que tienen oiga y cada cual corre por lo que quiere...
Luego, para rematar la faena, cuando por fin llega a la fábrica donde supuestamente se fabrican los botecitos en cuestión resulta que en lugar de eso son, a la mente de Ronaldinho y de los otros futbolistas, simplemente hermosos conejitos rosas que solo causan ternura en quien los mira. Para que vean que no tenemos la mente tan “desviada”.
Como decía ganan los dos, la empresa con el lanzamiento del producto y nosotros que nos resaltan ciertas virtudes que nos tenían por muy ocultas o inexistente en este gremio. La verdad sea dicha, es de agradecer.
Hay otros anuncios en que esto no se ve tan claro. Anuncios que te dejan un cierto sabor extraño. Los ejemplos más claros los encontramos en los anuncios de Amunike y Robert Prosineky. Mientras el primero nos enseña a bailar al estilo "saque de banda"(http://www.youtube.com/watch?v=igocRTwfyeA) el segundo se embarca en promocionar a "Prosikito" (http://www.youtube.com/watch?v=9VJ9Vo1QWNc&mode=related&search=)
- ¡Vamonos de fiesta!, ¡Todas para mi! -dice el fulano.
Y uno no puede, por más que quiera dejar de pensar que si estos dos crack del balón, siendo lo que han sido y cobrando cantidades que yo no vería ni en sueños, se ven obligados a buscarse la vida en anuncios como estos ¿¿qué será de mi??
Realmente me tiene sin sueño, así que antes que me toque el turno de grabar algo así, les dejo porque voy a ir corriendo a abrirme un plan de pensiones.....

Maite dijo
Bueno, no creo que "se vean obligados a buscarse la vida", la verdad... me inclino más a pensar que es una opción, ellos sabrán los motivos. Y sí, posiblemente sean pecuniarios, o tal vez afán de más popularidad todavía... En cualquier caso, en su situación son talantes que no entiendo. Será que siempre se quiere "más" (pero hay "mases" que son "menos"). Conozco gente no podrá gastarse lo que tiene ni en cien años (que evidentemente, no los vivirá), y sigue trabajando sin descanso, sin vida. Con una décima parte de lo que ganan yo desaparecería del mundo. Pero en fin, me imagino que los motivos son distintos (aquellos a los que yo me refiero carecen de otros disfrutes, he concluido, sólo les gusta trabajar, qué triste). Con lo corta que es la vida. Con lo deprisa que se va. Con lo que gusta disfrutar de las cosas más básicas conforme uno crece. Pues serán los más ricos del cementerio, como dice mi madre.
En cuanto a la publicidad, todos ganan menos los consumidores: encarece el producto más (mucho más) de lo que cuesta en sí. Es un invento perverso, aberrante.
Pero tú graba, graba, porque con un plan de pensiones no vas a llegar muy lejos...
PD. parece que en este comment me ha entrado la vena economista, qué cosa tan rara :-)
7 Septiembre 2006 | 12:07 AM